La generación Urano-Neptuno
Los nacidos entre 1990 y 1996
Tener la oportunidad de hablar sobre esta notable generación es excepcional, ya que ellos mismos encarnan un momento cósmico muy especial que sólo se repite cada 172 años y que concentra potentes energías colectivas. De hecho, la última vez que se verificó esta conjunción Urano-Neptuno fue alrededor del año 1821 marcando una época no sólo de importantes revoluciones como la industrial, transportes, descubrimientos técnicos y la mecanización de muchos sistemas sino también de fuertes tensiones internacionales que terminaron con la guerra ruso-japonesa, la guerra de los Balcanes, la frustrada revolución rusa y el hundimiento de Turquía, entre otras.
Sin embargo, antes de entrar a describir a esta generación y el potencial que estos jóvenes cargan para el futuro, es importante explicar brevemente el tipo de energías combinadas con las que estamos tratando.
Cuando Urano y Neptuno unen sus fuerzas, podemos hablar de un tiempo en que las corrientes subterráneas y las inquietudes sociales que se mueven en el inconsciente colectivo se activan evidenciando toda su tensión en los acontecimientos de ese período, pero también dejando su sello único en las personas que nacen durante ese tiempo, lo que graba a generaciones completas de individuos que, llegado su momento, vibrarán de acuerdo a esas energías, las manifestarán e intentarán canalizarlas en hechos concretos porque ellos quedaron como receptores permanentes de esa energía. Urano es considerado como la octava superior de la mente y Neptuno, como la octava superior del amor, por lo tanto, cuando estos dos planetas trabajan juntos, sus fuerzas combinadas elevan y refinan todo lo que tocan facilitando que los individuos contacten planos más elevados o menos egoístas para experimentar la vida y enfocar los acontecimientos. Así, las tendencias generacionales o el “karma colectivo” toma fuerza y comienza a expresarse en el exterior a través de los niños que nacieron durante esta conjunción Urano-Neptuno. Por lo tanto, no es casualidad que ahora estemos viendo cómo los jóvenes de todo el mundo están alzando su voz y forzando los acontecimientos para que las cosas cambien y mejoren, porque ahora alcanzaron la edad en que se independizan de sus padres y pueden expresarse con más libertad para finalmente exteriorizar toda la fuerza de cambio y evolución colectiva que Urano y Neptuno plasmaron en ellos. En otras palabras, los jóvenes de ahora están llamados a sintonizar y materializar las necesidades e intereses que estos planetas recogieron durante los años 90 y que pudimos observar claramente en las tensiones internacionales de esos años como, por ejemplo, la desintegración de la URSS, la caída del muro de Berlín, la reunificación de Alemania, la guerra del Golfo, la vuelta a la democracia en Chile, las naciones que se declararon independientes de la Unión Soviética, la disolución de Checoslovaquia y tantos otros sucesos que fueron tremendamente trascendentes dentro del contexto mundial y reflejaron aspiraciones que ahora vuelven a cobrar fuerza, pero ya no como hechos aislados sino como una tendencia colectiva mundial encabezada por la generación que nació durante esos acontecimientos.
Parte de la misión de Urano es demoler o, por lo menos, fracturar las estructuras y los sistemas que limitan al individuo y la de Neptuno, disolverlas para que pierdan fuerza y forma antes de iniciar la creación de la nueva estructura y del nuevo sistema que debe emerger. Pero a pesar de las interesantes cualidades que exhiben estas dos energías combinadas, también tienen un lado más oscuro que puede perjudicar los objetivos que persiguen, porque si se pierde el control, pueden manifestar intransigencia y confusión para considerar la realidad que desean cambiar debido a una inflexible convicción de que pueden realizar sus ideales aún cuando los hechos les demuestren lo contrario.
LA INFLUENCIA URANO-NEPTUNO EN EL INDIVIDUO
Como estos planetas se refieren principalmente a energías colectivas o arquetípicas, es necesario que esta configuración contacte los planetas personales en la carta de la persona para que las sienta como parte de sus características individuales y no sólo como una inquietud general propia de su generación. En el caso que no existan esos contactos, es probable que el sujeto no se sienta comprometido con las tendencias de su generación y, por lo tanto, se mantenga como un espectador o receptor pasivo de los avances que logren. En todo caso, esto está bien, ya que no podemos esperar que los miles de millones de jóvenes que hay en el mundo actualmente entren todos en acción y busquen forzar los cambios que están en proceso ahora… eso sería el caos!
En general, las principales cualidades que esta combinación aporta a la personalidad individual son un fuerte sentido de responsabilidad social y una consciencia de participación en la comunidad que buscará expresarse a través de iniciativas que mejoren las condiciones de todos los seres humanos inspirando conceptos como el de fraternidad o hermandad, reflejo de los ideales de Urano y Neptuno. Esta inclinación puede dar forma a un misticismo revolucionario que nace de una sensibilidad emocional-mental muy penetrante unida a una fuerte imaginación intuitiva. Para la persona que tiene esta conjunción fuerte en su carta, las libertades y los derechos individuales tienen máxima prioridad y su mente concibe nuevas formas de entender el “liderazgo” y el poder en la sociedad disolviendo el viejo modelo del líder prepotente e incuestionable, y experimenta cierta desconfianza hacia los líderes porque intuye sus verdaderas motivaciones. Estos jóvenes están dispuestos a dar la pelea por mantener las libertades y los derechos sociales cuando siente que están siendo amenazados por las decisiones de sus líderes sociales y pueden efectivamente hacer que se establezca un nuevo equilibrio entre la ciudadanía y el estado creando un estilo político diferente que reflejará el aumento de los derechos colectivos y el poder individual que estas energías planetarias exaltan.
Otra característica propia de las personas nacidas con esta combinación, es su familiaridad y habilidad natural para destacar en cualquier actividad tecnológica y científica o espiritual e intuitiva porque como están llamados a crear el nuevo orden social en el cual ellos mismo se desenvolverán en la adultez, necesitan ser receptivos a esas tendencias y estar dispuestos a dirigir sus pasos en esas direcciones.
LA GENERACIÓN URANO-NEPTUNO CHILENA
Después de esta breve descripción sobre lo que podemos esperar de tan extraordinaria generación, sería interesante considerar su influencia en Chile y los acontecimientos nacionales. Aunque realmente no creo que sea necesario hacer mucho esfuerzo para comprender hacia dónde se ha enfocado la atención de estos jóvenes últimamente y las razones de fondo que los animan, algo que garantiza un resultado final positivo e inédito en Chile. Sin embargo, si dejamos las marchas estudiantiles de lado y nos enfocamos en los mismos jóvenes, en sus características personales y preferencias, podremos reconocer que hace rato están marcando una importante diferencia con respecto a las generaciones anteriores. Para empezar son totalmente tecnológicos (celulares, twitter, chats, juego de videos, MP4, etc.) y se atreven a hacer algo que hasta hace algunos años atrás era impensado ver en la juventud chilena: se rebela, discrepa y debate, es directa y hace escuchar su opinión, exige sus derechos con manifestaciones creativas y originales, muestra una mentalidad más abierta e inclusiva con las minorías y tiene claro sus objetivos concentrando el esfuerzo. Está mejor informada e interesada por lo que sucede en otras partes del mundo y es consciente de la necesidad de cuidar y respetar el medio ambiente reaccionando inmediatamente ante cualquier iniciativa que lo dañe. En resumidas cuentas, es una juventud más consciente, espontánea y madura en sus enfoques y aspiraciones personales y no está dispuesta a heredar ni mantener sistemas anticuados. Lamentablemente, no está libre de expresar el lado menos agradable de estas energías, tanto en su comportamiento como en sus hábitos, ya que tiende a excederse en su insolencia y tendencia evasiva (alto alcoholismo y violencia, uso de drogas, delincuencia juvenil, excesos de velocidad, etc.). Sin embargo, lo que mayoritariamente destaca al final es su interés por los cambios que mejoran los sistemas y benefician a los integrantes de la sociedad o de cualquier grupo que manifieste sus necesidades… dignos representantes de esta excepcional conjunción Urano-Neptuno!




