2017 y el tránsito de Neptuno sobre tu Sol natal
Así como el tránsito de Urano es un momento para “despertar” la conciencia de un individuo, Neptuno es una energía que “disuelve” su estructura interna. Son fuerzas muy distintas, y como tal deben ser entendidas si se quiere comprender para qué y cómo se manifiestan sus efectos en nuestras vidas, especialmente cuando se une a nuestro Sol natal. Es esencial recordar que es un tránsito infrecuente ya que sucede una sola vez en la vida debido a que su ciclo de rotación alrededor del Sol dura 165 años.
Los tránsitos y la esencia de Neptuno afectan directamente nuestro deseo de trascender el sentimiento de ser un yo aparte para fundirnos con algo más grande por medio de la “disolución de fronteras”, es el anhelo de perdernos, de fundir y trascender nuestro yo aislado, su energía difumina la frontera entre nosotros y los demás, pero también socava la frontera interna entre consciente e inconsciente inundando
nuestra identidad consciente con contenidos provenientes del inconsciente, lo que muchas veces provoca sensaciones de confusión, debilidad o desvalimiento. Su efecto disolvente intensifica nuestra percepción de la unidad de todas las formas de vida y aumenta nuestra empatía y sentimiento de conexión con todo lo que existe, sin embargo, no es fácil captar la idea de unidad esencial de toda vida cuando nuestra sociedad occidental nos forma en la creencia de una existencia “yo-aquí-dentro” y “tú-ahí-fuera” con límites bien definidos, no obstante, místicos de todas las épocas y lugares nos han advertido de la existencia de otra dimensión de la realidad donde nada existe aisladamente. Irónicamente con la introducción de métodos e instrumentos científicos más avanzados, ahora los físicos les dan la razón al descubrir que el electrón, partícula subatómica, no puede ser localizada en el tiempo ni en el espacio, deduciendo que no es posible definir como separados o aislados entre sí a personas u objetos que están constituidos por átomos, reafirmando finalmente que, en un nivel profundo de nuestra existencia, estamos todos interconectados.
Uno de los principales objetivos de Neptuno es la “pérdida del yo” para enseñarnos realidades distintas que deben ser entendidas y tenidas en cuenta, por eso es que con un tránsito de Neptuno inicialmente nuestra identidad se ve invadida por partes de nosotros mismos que hasta ese momento habíamos logrado mantener bajo control, confusión que nos lleva a dudar de nosotros y de lo que queremos de la vida, activando finalmente el proceso neptuniano.
Uno de los riesgos de este paso, es la tentación de perderse o evadir la angustia que el proceso provoca a través de las drogas, el alcohol o dependiendo totalmente de otra persona, y es frecuente que nos encontremos en situaciones en las que no queremos estar pero que no podemos evitar ni cambiar, y terminamos enojados con el gobierno, el destino o refugiándonos en Dios, pero lo que finalmente debemos aceptar y reconocer, es que “ahí fuera” hay fuerzas más poderosas que nosotros y nuestra voluntad y que, de ninguna manera, el “yo” controla las cosas y debe inclinarse ante una voluntad superior… en el fondo, es una lección de humildad y fe. De hecho, es frecuente que este tránsito nos pida
que sacrifiquemos partes de nuestra vida o identidad que son importantes para nosotros, ya sean personas o cosas que queremos o necesitamos profundamente, debiendo aprender a renunciar a ellos como inconfundible lección neptuniana. Estas experiencias hacen que sintamos que el mundo se desintegra, que el suelo bajo nuestros pies desaparece y las estructuras de nuestra vida se desploman, nos sentimos impotentes y a merced de los acontecimientos, pero la enseñanza implícita en todo esto es que sólo cuando finalmente renunciamos, aceptamos y nos relajamos, concedemos la posibilidad de que algo suceda que nos ayude a superar las dificultades y dar el paso siguiente… Neptuno siempre tiene relación con profundas pruebas de fe y confianza en ese algo superior (Dios, nuestro ser superior, el cosmos, el hado, destino o como queramos llamarlo), porque nos pide que nos entreguemos y confiemos sin saber qué recibiremos al final de tanto sufrimiento o después de quedar atascados en una desagradable situación hasta que aparezca una solución, todas estas experiencias, como la resignación, la espera y la aceptación de la pérdida, terminan provocando una importante transformación en el alma y la personalidad que permite hallar la paz y la reconciliación que se necesita para comenzar la nueva etapa que Neptuno ha preparado.
Entendiendo la misión de Neptuno, cuando pasa sobre nuestro Sol natal sus posibles manifestaciones se pueden dividir en provechosas o nocivas, dependiendo de las decisiones de cada individuo y de su nivel de conciencia. El lado útil de esta influencia es mejor utilizado por quienes trabajan con su imaginación o deben inspirarse en su actividades habituales (danza, música, poesía, arte), los que están en algún proceso interno de re-conexión, relajación o meditación espiritual, aquellos que deben lidiar con el dolor y las necesidades ajenas como en hospitales, asilos, cárceles y organismos de beneficencia o rehabilitación. Todas esas personas estarán especialmente dotadas, preparadas y dispuestas para realizar o crear lo que se necesita en ese determinado momento. Pero el lado nefasto de Neptuno sólo exacerba cualquier potencial inclinación a engañar, traicionar, mentir, robar o evadirse de la persona encubierto con actitudes encantadoras pero ambiguas que la llevan por caminos equivocados y muy dolorosos tanto para sí misma como para quienes sus cercanos, destruyendo de paso su vida o parte de ella hasta el punto que se ve obligada a partir de cero… si es que logra salir del pequeño “pantano” en que se convierte su vida personal.
Teniendo en cuenta la superposición de fechas debido al movimiento retrógrado del planeta, durante el 2016 las personas nacidas entre el 26 de febrero y el 4 de marzo, de cualquier año, ya están experimentando este proceso y deberán seguir elaborándolo. En cambio para este 2017 los individuos nacidos entre el 1 y el 6 de marzo, también de cualquier año, comenzarán a sentir las primeras manifestaciones del proceso descrito, ya que recién se estará iniciando para ellos.




